Pongámonos en situación: Tu vuelo comercial internacional sale a las 9 de la noche desde el Aeropuerto de Santiago. Tienes que llegar tres horas ante del despegue, así que buena suerte con el tráfico. Una vez allí, aún tienes que pasar por las largas filas del check-in. E incluso cuando todo ese proceso se ha completado, todavía falta casi una hora para el despegue. Demasiado tiempo, ¿no lo creen?

El tiempo, es la variable indiscutida que posiciona a la aviación ejecutiva sobre la comercial. Claro, puedes estar cómodo en un vuelo de primera clase y disfrutar de un rico menú, pero igualmente tendrás que pasar por todo el proceso agotador previo al vuelo. Incluso si no has volado de forma privada, es fácil intuir que el confort, la eficiencia y el lujo son las principales ventajas.  Y aunque puede ser verdad, te aseguramos que el tiempo es lo que justifica el precio. Te diremos por qué.

La aviación ejecutiva se adapta a ti. No tienes que despegar desde aeropuertos colapsados, en cambio puedes agenda tu vuelo para que despegue desde un aeropuerto más pequeño. Viñadel Mar en vez de Santiago, por ejemplo. Pero digamos que no existe la opción de otro aeropuerto, bueno, igualmente estarías evadiendo el caos de un terminal comercial al despegar desde un terminal privado (FBO), un lugar que te permite estar con tus pertenencias a todo rato. Ah, y tampoco tendrás que hacer las largas filas para el check-in ni pasar por los interminables procesos de seguridad (Si bien hay chequeos de seguridad, habitualmente tardan entre 1 a 3 minutos).

Experiencia a bordo

La llaman privada por algo. La Asociación Nacional de Aviación Ejecutiva (NBAA) de Estados Unidos realizó una encuesta que comparó los niveles de productividad durante un vuelo privado respecto al trabajo en una oficina. Quienes respondieron se calificaron 20% más productivos durante un vuelo privado que en la oficina. Sus contrapartes volando  en aerolíneas comerciales concluyeron una baja en el 40% de su productividad. Además de lo anterior, en un vuelo privado tus conversaciones son completamente confidenciales; uno nunca sabe quién puede estar escuchando…

Volar en un vuelo ejecutivo es también más rápido y suave; los jets privados usualmente alcanzan la altura necesaria más rápido que los aviones comerciales, evadiendo meteorologíadesfavorable en menor tiempo. Y también cuentan con un mayor abanico de rutas directas y cercanas al destino final, al tener la posibilidad de aterrizar y despegar desde casi cualquier aeropuerto; regional o internacional. Y como si fuera poco, al llegar al destino, tu equipaje se va director hacia el auto, sin tener que gastar tiempo en el sector de recogida de equipajes del aeropuerto.

En cuanto al precio, claro, arrendar un avión privado resultará más caro que un pasaje de primera clase comercial, por ejemplo. Pero si deseas viajar con un grupo de amigos o familia a un destino en particular, viajar en un avión privado resultará mucho más barato que la primera clase ya que solamente se paga por el avión (y no por cada asiento), el cual habitualmente tiene espacio para 8 pasajeros.

En definitiva, viajar en un vuelo privado brinda comodidades que no ofrece un vuelo comercial (en cualquiera de sus clases), pero más importante aún, permite ahorrar tiempo valioso que resultará en un importante ahorro de dinero en el mediano plazo para ti o para tu empresa; casi seis horas menos por vuelo si se considera un viaje de ida y vuelta en una aerolínea comercial.

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